Sueños que pueden ser pesadillas, deseos, nostalgias, sensaciones, esperanzas.
Sueños que son como burbujas, flotan en el aire, se pierden de vista, a veces
explotan , se rompen. Sueños poblados por hombres y mujeres esquemáticos, lejos
de ser personalizados u individualizados.
Seres que se mueven sobre un sin fin de manchas, franjas, pinceladas de colores
vivos repletos de signos y palabras. Seres con bocas feroces, ojos ingenuos y
cuerpos como edificios sobre piernas frágiles y delgadas. Son los atributos que
definen el ser representado, son los símbolos del sexo, de la violencia, de la ternura.
Son las lágrimas que caen, los corazones que sienten y los pinchos y las espinas
que torturan el cuerpo.
También son los movimientos que nos revelan la naturaleza de estas figuras con
extremidades utilizadas como herramientas de defensa o ataque. Los colores rojos,
negros y blancos parecen gritar en medio del ruido violento. Poca sonrisa alegra
la mirada del espectador quien se puede encontrar engañado tras una primera impresión
aparentemente divertida.
El “ha ha ha” y “hi hi hi” expresa mas la ironía, el humor negro y el escepticismo
que la carcajada deliberada. La pintura de Eleazar, llena de fuerza y energía, rompe
el marco y aclama con vigor LA VIDA.